Autor: Flavia
Freidenberg
Por Hiram Abif Avendaño Gasca
Pensemos un sólo momento, qué sería de nuestras vidas en este instante sin
ningún medio de comunicación por el cual podamos informarnos e interactuar con
él. Seguramente experimentemos sensaciones como ansiedad, aburrimiento,
desesperación, frustración, impotencia, entre otras más sensaciones.
Los medios de comunicación de masas cuando son industrias o empresas privadas
dependen del mercado y de su capacidad de venta. Cuando lo son públicas actúan
como parte del Estado, funcionando como canal eficaz para que el gobierno transmita
sus políticas públicas y puedan ser conocidas por sus ciudadanos (Freidenberg).
Son mediadores, instrumentos y vehículos a través de los cuales los individuos
perciben el mundo que los rodea, esto visto desde el trabajo clásico de
Marshall McLuhan (1964) donde considera a los medios de comunicación de masas
una extensión de las propias facultades sensoriales del individuo o también como
el sistema nervioso de la comunidad en que se encuentran.
Por su parte Harold Lasswel, en 1948, señaló que las funciones clásicas de
los medios de comunicación de masas que se relacionan y que están presentes
en la sociedad son tres: 1) Vigilancia,
que se refiere a al servicio periodístico donde se recoja, procese y se difunda
la información; como centinelas para detectar señales de peligro como desastres
naturales, crímenes en las calles, crisis económicas, guerras eminentes, por
mencionar algunas; y la vigilancia política como control de los poderes
públicos y gubernamentales. 2) Correlación de partes, para proporciona
conocimiento para ayudar al ciudadano a tomar decisiones “más racionales” y
llegan al público a través de diferentes medios y géneros periodísticos donde
el periodista transforma el dato específico en una opinión especializada. 3)
Transmisión de la herencia cultural: Donde lo primordial debe ser el transmitir
información de la sociedad, difundir su historia como unidad social, sus normas
y valores, así como sus errores y aciertos, culturizarla.
Feidenberg nos comenta que a la clasificación ideada por Lasswell se le
pueden incorporar otras funciones que no tienden a autoexcluirse y a manera de
un resumen de todas. Entre las que incorpora según Gurevitch y Blumer son: a)
la identificación de los problemas sociopolíticos; b) la provisión de
plataformas para la defensa de causas o intereses; c) la transmisión de
contenidos a través de las diversas dimensiones y facciones del discurso
político; d) el análisis y control de la actividad de las instituciones
políticas; e) la provisión de información a los ciudadanos para que conozcan lo
que ocurre y puedan participar activamente (Gurevitch y Blumer, 1990:270).
La autora nos dice que, para que los medios de comunicación de masas sean
actores deben desarrollar tres papeles sustantivos en cualquier sistema
político moderno; son, eco, comparsa y protagonistas (Vallés, 2000: 362), pues
de esta manera se permite al ciudadano obtener información política y ejercer
control y vigilancia sobre sus instituciones, producen cultura; y por último,
adoptan un comportamiento como instituciones que generan políticas públicas,
las controlan o influyen en el proceso de elaboración de las mismas.
Con estos elementos que nos aporta este texto sobre los medios de
comunicación masiva podemos concluir que siguen manteniendo su fuerza dentro de
la sociedad y de los individuos. Sin embargo, como sociedad debemos exigir que
sean manejados con mayor responsabilidad social, con el compromiso de mejorar
las sociedades y no sólo ocuparlos como medios de comercialización o como
instrumentos de persuasión que favorezcan únicamente los intereses políticos y
económicos de pequeñas cúpulas de poder.




