Por: Hiram Abif Avendaño Gasca
Las cosas no terminan como
regularmente inician.
El objetivo inicial muchas
veces se desvía en el transcurso de su línea de vida, y generalmente, se forma
otro nuevo objetivo que quizá cambie el rumbo de las cosas.
Esto ha pasado con los
medios de comunicación, que inicialmente fueron creados para solucionar una
necesidad o un problema de comunicación, teniendo su origen en los avances
tecnológicos en épocas de guerra, los ingenieros militares son lo que inventan
nuevos medios para comunicarse. Desde el ámbito social se ve el lado positivo
de incluir dichos inventos en nuevos medios sociales para comunicarse. El
problema no radica en un invento o en otro, sino cómo el círculo capitalista ve
un potencial en dichos medios para promocionar sus productos o servicios
masivamente, y como el individuo de acuerdo a la cultura de su sociedad consume
la información. Esto obliga que los procesos de comunicación vayan cambiando
sus paradigmas y la manera en la que nos comunicamos, dando pie a la creación
de diversas teorías para poder explicar el desarrollo de distintos fenómenos
provocados por el desarrollo tecnológico en los medios de comunicación masiva y
la participación cultural, económica y política de la sociedad.
Es ahí donde tenemos un
parteaguas en la comunicación; es decir, cuando se crea un nuevo medio de comunicación
masiva con un objetivo positivo como vehículo para resolver un problema de
comunicación, y cuando el medio es utilizado con fines de lucro reducido a
pequeñas esferas del poder económico, político y social.
Históricamente, existen 2
factores que interactúan en la Teoría de la Comunicación, por un lado está el
totalitarismo de diverso signo, que versa en la propaganda política; y por el
otro, el desarrollo de la sociedad de masas, donde los medios de comunicación
de masas cuentan con un poder fascinante.
En estos estudios
encontramos diferentes teorías de diversos autores que analizan los efectos de
los medios de comunicación de masas en la opinión pública y que están
influenciados en la psicología social que contrapone a la sociedad de masas por
la sociedad de públicos.
Por su parte, Robert Downe y John Hughes ven a los
medios de comunicación como medios influyentes con una poderosa penetración,
con la capacidad de formar y cambiar las ideas y opiniones de la gente, y
consideran que la sociedad de masas está compuesta por individuos más o menos
atomizados, y que debido a un resquebrajamiento de las costumbres y la pérdida
de normas tradicionales se convierten en seres “utilizables y sujetos a la
manipulación y a la persuasión (1999: 338)”.
Autores como Gustave Le Bon o Gabriel Tarde, representantes de las teorías
del impacto directo, quienes puntualizan que el comportamiento irracional de
las masas y su incapacidad para responder a los estímulos con un mínimo criterio,
invaden el camino en el público masivo derivado de un deficiente sistema de
comunicación a través del estímulo – respuesta, priorizado por la inmediatez,
el proceso mecánico y los enormes efectos de los mensajes en las audiencias
indefensas. Mientras que Ortega y Gasset
hablan de la desaparición de la élite cultural y la homogenización de la
sociedad, que no es otra cosa que la mediocridad del ser humano. Por su parte, José Luis Dader ve en su modelo de
estímulo – respuesta al individuo aislado en el seno de una masa amorfa debido
al poder de los medios, los cuales cuentan con un poder persuasivo sobre la
gente de manera inevitable, garantizándose así el éxito del mensaje que termina
por generar la reacción deseada en el receptor. Wright Mills, nos refiere el autor de este artículo, comenta que la
comunicación ejerce una influencia cada vez más poderos sobre las audiencias
fragmentadas y aisladas dentro de la sociedad de masas.
Estas aseveraciones de los
anteriores autores sobre las teorías del impacto directo, están basadas en el
modelo estímulo – respuesta proveniente de la psicología conductista en donde explican
cómo los mensajes, emitidos por los medios, generan una reacción concreta en la
audiencia.
Desde Durkheim, pasando por G. H.
Mead y Herbert Blumer, consideran que debe asociarse el estudio de la sociedad a
través de las ciencias naturales por medio de la observación como estudio fenomenológico
del comportamiento del ser humano (teorías sociobiológicas).
Enunciada por primera vez por
Harold Lasswell, la Teoría de la
Aguja Hipodérmica, contribuye al resultado de investigaciones basadas en la
propaganda política y en la publicidad comercial como dos campos estrechamente asociados.
Encontramos en esta teoría que, “marca un entorno proclive a la definición de
masa como un todo uniforme, compuesto por individuos aislados y fácilmente
manipulables por un esquema comunicativo en el que el emisor, el medio de
comunicación de masas, ostenta todo el poder”. Mientras que la tesis de Lipmman habla sobre cómo los medios
influyen sobre el público seleccionándose las noticias en los medios de
comunicación masiva (agenda setting) basados en los estereotipos manejados en
la sociedad.
Por su parte, la Teoría de
los efectos limitados, representada por Lazarsfeld,
Hovland, Berelson y Robert K. Berlo,
posiblemente considerada como una evolución del paradigma de Lasswell, y que
propone investigar los efectos de los medios de comunicación sobre la audiencia
con la ayuda de múltiples estudios de laboratorio.
Si nos basamos en cualquiera
de las teorías y autores aquí mencionados, la podemos contestarnos el siguiente
cuestionamiento: ¿Qué efectos tienen los medios de comunicación de masas en la
opinión pública?

Me parece que planteas de manera clara el fenómeno de la comunicación como una necesidad humana para mejorar los modos de convivencia, y como lo dices en tu frase inicial: "las cosas no terminan como regularmente inician", el uso que se ha hecho de los medios resulta en muchos de los casos un instrumento para ostentar mayor poder politico, económico y de dominación, pero tambien utilizados como contrapeso a lo anterior.
ResponderEliminar